Estructura de la cama: madera, hierro y otros
La madera es un material renovable, poco procesado, y que tradicionalmente se emplea para el mobiliario de toda la casa. En el caso de la cama tiene especial interés ya que es un material vivo y transpirable. Hay que tener en cuenta que muchos modelos que encontramos en el mercado emplean aglomerado de virutas de madera o tableros de partículas, en vez de madera maciza. Aunque esto los hace más asequibles económicamente, estos materiales son materiales madereros con un mayor grado de procesamiento. Las colas y adhesivos que incluyen son generalmente problemáticos a nivel ambiental y pueden desprender compuestos orgánicos volátiles durante meses tras su fabricación. Aunque los niveles de adhesivos cada vez están más regulados y en algunos casos se utilizan adhesivos de baja toxicidad, lo cierto es que el acceso a esa información es prácticamente nulo a nivel de usuario. Por ello, optando por la madera maciza, aunque ciertamente se dispare el presupuesto, se evitan estos problemas, se obtiene un material menos procesado y más robusto y duradero.
Una cama debería ser un enser que nos acompañara toda la vida. De ahí que dedicarle un buen presupuesto para algo en que yace nuestro cuerpo un tercio de nuestras horas vividas no debería importarnos. Las llamadas camas naturales fabricadas en madera virgen y con sistemas que combinan con precisión rigidez y elasticidad son uno de las mejores inversiones que podemos hacer en nuestra vida. Aunque obtener la información a menudo no es fácil, un comprador consciente también puede indagar sobre si la madera con la que se fabrica se obtiene de una especie que se pueda considerar local o regional. Incluso, si su origen es más lejano, si procede de explotación sostenible del bosque (madera certificada).
El complemento final de una estructura de cama de madera pueden ser los tratamientos protectores y decorativos de base vegetal y bajo impacto como las ceras o los barnices ecológicos.
El hierro es un material resistente con el que se han fabricado tradicionalmente camas que podrían durar para siempre. Aunque la extracción y fabricación es más voraz en energía que la de la madera, un punto a su favor es la durabilidad y resistencia a problemas como la carcoma. También existen lacas para hierro fabricadas con ingredientes naturales. Sin embargo, algunos especialistas recomiendan camas libres de elementos metálicos por motivos geobiológicos y por ello también evitar las camas de estructura de hierro, ya que los metales pueden actuar como amplificadores de campos electromagnéticos, que podrían afectar durante el sueño.
En algunos casos, como en algunos somieres, pueden hallarse componentes de plástico. Escoger estructuras de cama con bases totalmente de madera maciza supone evitar el uso de este tipo de materiales no renovables, dependientes del petróleo y de producción contaminante.
La madera es un material renovable, poco procesado, y que tradicionalmente se emplea para el mobiliario de toda la casa. En el caso de la cama tiene especial interés ya que es un material vivo y transpirable. Hay que tener en cuenta que muchos modelos que encontramos en el mercado emplean aglomerado de virutas de madera o tableros de partículas, en vez de madera maciza. Aunque esto los hace más asequibles económicamente, estos materiales son materiales madereros con un mayor grado de procesamiento. Las colas y adhesivos que incluyen son generalmente problemáticos a nivel ambiental y pueden desprender compuestos orgánicos volátiles durante meses tras su fabricación. Aunque los niveles de adhesivos cada vez están más regulados y en algunos casos se utilizan adhesivos de baja toxicidad, lo cierto es que el acceso a esa información es prácticamente nulo a nivel de usuario. Por ello, optando por la madera maciza, aunque ciertamente se dispare el presupuesto, se evitan estos problemas, se obtiene un material menos procesado y más robusto y duradero.
Una cama debería ser un enser que nos acompañara toda la vida. De ahí que dedicarle un buen presupuesto para algo en que yace nuestro cuerpo un tercio de nuestras horas vividas no debería importarnos. Las llamadas camas naturales fabricadas en madera virgen y con sistemas que combinan con precisión rigidez y elasticidad son uno de las mejores inversiones que podemos hacer en nuestra vida. Aunque obtener la información a menudo no es fácil, un comprador consciente también puede indagar sobre si la madera con la que se fabrica se obtiene de una especie que se pueda considerar local o regional. Incluso, si su origen es más lejano, si procede de explotación sostenible del bosque (madera certificada).
El complemento final de una estructura de cama de madera pueden ser los tratamientos protectores y decorativos de base vegetal y bajo impacto como las ceras o los barnices ecológicos.
El hierro es un material resistente con el que se han fabricado tradicionalmente camas que podrían durar para siempre. Aunque la extracción y fabricación es más voraz en energía que la de la madera, un punto a su favor es la durabilidad y resistencia a problemas como la carcoma. También existen lacas para hierro fabricadas con ingredientes naturales. Sin embargo, algunos especialistas recomiendan camas libres de elementos metálicos por motivos geobiológicos y por ello también evitar las camas de estructura de hierro, ya que los metales pueden actuar como amplificadores de campos electromagnéticos, que podrían afectar durante el sueño.
En algunos casos, como en algunos somieres, pueden hallarse componentes de plástico. Escoger estructuras de cama con bases totalmente de madera maciza supone evitar el uso de este tipo de materiales no renovables, dependientes del petróleo y de producción contaminante.
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